El sábado 17 de octubre de 2026, Aben (GEKO) y Eduardo (EspeleoAguilas) volvieron a la Cueva CO-81 con una misión: Tocaba empezar la desobstrucción y, sobre todo, ver cómo afrontar futuros grupos de trabajo.
Manos a la obra
Armados con tres palas (una pequeña, una mediana y una grande), empezaron por una incógnita, un punto sin explorar, situada justo antes del derrumbe. De allí salía una galería en dirección oeste, perpendicular a la principal.
A unos 15 metros se divisaba una sala, pero el paso estaba casi colmatado, con zonas donde la tierra llegaba a escasos 10 cm del techo. Abrieron un canal para comprobar si había continuidad y, tras un arduo trabajo, llegaron al final. La ilusión terminó en una pequeña sala de dimensiones muy reducidas.
Con el tiempo que quedaba, valoraron tres incógnitas más. Dos no llevaron a nada. La tercera requiere una gran desobstrucción, de las que no se hacen en una tarde.
Conclusiones del día
- ▸ Se trabaja mejor con el pico que con la pala.
- ▸ Existe una posibilidad en las zonas altas del derrumbe de la sala principal.
- ▸ Hay que seguir retirando tierra en una galería colmatada situada casi a la mitad de la galería principal, con rumbo oeste. Es donde se aprecia mayor progresión, aunque lenta y trabajosa.
Antecedentes
Para saber cómo se llegó hasta aquí, se puede leer la entrada anterior: Nueva red de galerías en Córdoba.
Lo que viene
La cueva dio 3 callejones sin salida, 2 salas diminutas, y 1 buena lección: aquí las puertas no se abren, se excavan. Pero cada palada acerca un poco más a conocer esta singularidad geológica. Los equipos de EspeleoAguilas y GEKO volverán con más ganas, más herramientas y, a poder ser, con picos.
Hay cuevas que se dejan visitar y cuevas que hay que ganarse. Esta, desde luego, es de las segundas.
Hasta la próxima, de parte de EspeleoAguilas y GEKO.






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