"Don Quijote:Sí, Sancho. Y, de hecho, espero que mi experiencia al bajar a la Sima de Cabra sea similar a la de este caballero, tal y como ahora te voy a contar"
La Sima de Cabra, en Cabra (Córdoba), es mucho más que una cavidad: es uno de los lugares más cargados de historia de la espeleología en España. Desde la Edad Media fue considerada una “boca del infierno”, rodeada de relatos y temores, y ya aparece citada en fuentes musulmanas del siglo X. Pero el episodio más sorprendente tuvo lugar en 1683, cuando se llevó a cabo el que está considerado el primer rescate espeleológico documentado del mundo: el descenso de Fernando Muñoz Romero mediante torno y maromas para recuperar un cadáver arrojado al fondo, ante la mirada de cientos de vecinos que no esperaban verlo salir con vida.
La fama de la sima trascendió pronto lo local y quedó inmortalizada en la literatura. Miguel de Cervantes la menciona en sus obras, incluyendo el Don Quijote de la Mancha, donde aparece descrita como un lugar profundo y temible: “la sima de Cabra, que es una de las mayores profundidades que hay en la tierra”. Durante siglos fue referencia cultural, escenario de leyendas e incluso considerada una entrada al inframundo. No fue hasta 1841 cuando se realizó en ella la primera exploración científica documentada en España, marcando un hito en el desarrollo de la espeleología en el país.
El día 29 de marzo de 2026, el equipo de EspeleoÁguilas realizó una visita a la sima. En la actividad participaron Alejandro (Jaén), Juanma (Granada) y, por parte de EspeleoÁguilas, Eduardo y Luis.
El grupo se reunió a las 10:00 horas para desayunar en un bar del pueblo, con la intención inicial de descender por la vía oscura.
Sin embargo, al comenzar el descenso, Juanma —encargado de la instalación— se desvió del itinerario previsto, accediendo a lo que posteriormente identificamos como la “vía de las palomas”. Esta vía se encuentra equipada con parabolts en lugar de anclajes químicos y conduce directamente al pozo principal, alejandose del itinerario de la vía oscura, que hemos dejado para otra salida.
El descenso se realizó finalmente por esta vía alternativa, que penetra en la zona de las palomas y baja por el pozo principal hasta la base de la cavidad. Para eso fue necesario empalmar una cuerda de 90 con una de 65m.
A las 14:40 horas se dio por finalizada la actividad, tras lo cual el equipo de EspeleoÁguilas se desplazó al centro de la localidad para comer en un bar, dando por concluida la jornada.
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